
En los pasillos más íntimos e infinitos de la conciencia, reposa lúgubre la sección de apologías del miedo. Libros anexados a expedientes cargados de asesinatos a sueños, deseos, metas, proyectos, todas acciones en potencia, que jamás trascendieron ese calificativo. Pero, ¿por qué?
Haber... pues, aunque no somos dueños del universo ni de las causas externas que en ocasiones influyen de manera directa o indirecta en las ocurrencias de nuestra vida, somos dueños de gran parte de nuestro destino, somos arquitectos de nuestro presente y diseñadores parciales de nuestro futuro.
Pero en ocasiones, esto se ve impedido precisamente por una suerte de autolimitación psicológica reflejada tácitamente en una reacción física y química de nuestro cuerpo: El miedo.
No se que definición tenga usted de esta sensación que albergan los hijos de esta tierra, pero para mi es simplemente la impotencia generada al pensar que no se tiene el control sobre una situación determinada a presente o a futuro.
Es necesario focalizar objetivamente la raíz o la causa de esos miedos. Analice por ejemplo, una persona que dice tenerle miedo a las alturas, ¿realmente le tiene miedo a una altura considerable? o, ¿tiene miedo de caer y lastimarse? La altura como tal, no puede hacerle nada. Así mismo ocurre con uno de los miedos mas universales, el miedo a la oscuridad. Es increible como la incertidumbre que genera un cuarto oscuro, ocasiona sudor, temblor y hasta llanto. Pero es sencillamente eso, un temor al peligro incierto, a no poder tener control sobre aquel entorno "invisible" y lo que en él habita.
Ahora bien, existen miedos generados por inseguridades, traumas, debilidades y otros factores que imposibilitan ciertas capacidadades de hombres y mujeres para realizar lo que se les venga en gana. El miedo ocasiona de antemano un bloqueo, una "incapacidad" para desarrollar determinada actividad, por el hecho de tal vez haber fracasado en el pasado.
En fin, a veces pienso que todos los miedos se resumen en el miedo al dolor, ya sea un dolor físico o un dolor mental... o espiritual, como quieran llamarlo, todos ellos apuntan a la afectación directa de la integridad personal o colectiva que a la final termina siendo reducida a lo propio. Mire que por lo general no es tanto el miedo a la muerte, sino a como se va a morir.
Personalmente, no soy alguien con muchos miedos, tal vez porque logré eliminar de mi vida el miedo al dolor.
Haber... pues, aunque no somos dueños del universo ni de las causas externas que en ocasiones influyen de manera directa o indirecta en las ocurrencias de nuestra vida, somos dueños de gran parte de nuestro destino, somos arquitectos de nuestro presente y diseñadores parciales de nuestro futuro.
Pero en ocasiones, esto se ve impedido precisamente por una suerte de autolimitación psicológica reflejada tácitamente en una reacción física y química de nuestro cuerpo: El miedo.
No se que definición tenga usted de esta sensación que albergan los hijos de esta tierra, pero para mi es simplemente la impotencia generada al pensar que no se tiene el control sobre una situación determinada a presente o a futuro.
Es necesario focalizar objetivamente la raíz o la causa de esos miedos. Analice por ejemplo, una persona que dice tenerle miedo a las alturas, ¿realmente le tiene miedo a una altura considerable? o, ¿tiene miedo de caer y lastimarse? La altura como tal, no puede hacerle nada. Así mismo ocurre con uno de los miedos mas universales, el miedo a la oscuridad. Es increible como la incertidumbre que genera un cuarto oscuro, ocasiona sudor, temblor y hasta llanto. Pero es sencillamente eso, un temor al peligro incierto, a no poder tener control sobre aquel entorno "invisible" y lo que en él habita.
Ahora bien, existen miedos generados por inseguridades, traumas, debilidades y otros factores que imposibilitan ciertas capacidadades de hombres y mujeres para realizar lo que se les venga en gana. El miedo ocasiona de antemano un bloqueo, una "incapacidad" para desarrollar determinada actividad, por el hecho de tal vez haber fracasado en el pasado.
En fin, a veces pienso que todos los miedos se resumen en el miedo al dolor, ya sea un dolor físico o un dolor mental... o espiritual, como quieran llamarlo, todos ellos apuntan a la afectación directa de la integridad personal o colectiva que a la final termina siendo reducida a lo propio. Mire que por lo general no es tanto el miedo a la muerte, sino a como se va a morir.
Personalmente, no soy alguien con muchos miedos, tal vez porque logré eliminar de mi vida el miedo al dolor.
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